"Mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta" (Pablo Neruda)













lunes, 15 de noviembre de 2010

El poeta oral y sus métodos


El verdadero poeta oral es el que transmite y compone poesía sin ayuda de la escritura, asimila con facilidad las canciones que oye a otro y las elabora en improvisación sin ayuda de guiones y apuntes anotados en cuadernos, y las reproduce a pedido valiéndose de un vocabulario fijado y de una poderosa memoria, extremadamente ejercitada.

Este tipo de poesía se aprende y compone auditivamente, mediante el oído. El poeta oral excepcionalmente dotado, pertenece a una comunidad en gran medida o totalmente iletrada.


  1. Edad heroica y poesía heroica

El poeta narrativo oral canta hechos de héroes, habitualmente héroes del pasado, y a veces también de dioses o personajes de los cuentos tradicionales. Esta poesía heroica se canta casi siempre en versos que tienen una estructura métrica uniforme, un ritmo rápido y fluido como el del exámetro homérico.

La regularidad métrica es esencial para el aprendizaje y la composición de poemas orales largos.

El poeta heroico oral debe ser casi invariablemente un profesional o semiprofesional, comenzar su entrenamiento de muchacho y practicar luego constantemente.

Todos los tipos de poema oral presentan dos rasgos en común: se los componía y recordaba sin ayuda de la escritura y se los cantaba o salmodiaba, habitualmente con acompañamiento musical.

Los poemas son canciones, y la palabra que utiliza Homero para designar al poeta es aoidós, o sea cantor (el que se nos presenta en La Odisea), que se aplica al que se acompaña con un instrumento semejante a la lira.

La épica homérica, desarrollada en su forma monumental alrededor del año 700 a.C., es un producto de la edad heroica del período micénico reciente, época que resulta típica en muchos aspectos; esa edad habría terminado ya, históricamente hablando, en el año 1100.

La poesía heroica se dirige tanto al pueblo como a los héroes y sus descendientes.



  1. La lengua de fórmulas en Homero

Se esta publicando ahora buena parte de la obra de Milman Parry. Sus contribuciones a la erudición homérica son dos: comprendió la importancia de la poesía oral moderna de Yugoslavia y logró registrar una buena parte de ella; y demostró fuera de toda duda que Homero fue un poeta oral, que se valió de un repositorio tradicional de frases fijas gradualmente desarrollado, que abarcaba la mayor parte de las ideas y situaciones comunes, repositorio que no era innecesariamente abundante ni restrictivamente parsimonioso.

Parry ha llamado economía y extensión a estas cualidades esenciales del tesoro de fórmulas verbales del poeta oral.

Algunos estudiosos establecieron que existen muchas frases que se repiten en Homero, de las cuales el caso más obvio es el de las fórmulas nombre-epíteto, como “divino Aquiles” y “Héctor el de tremolante casco”.
Los epítetos están estandarizados no sólo en lo que respecta a personas sino también a muchos objetos familiares, y varían a su vez según la porción del verso que el poeta desea llenar.

Parry fue el primero en mostrar que tales frases fijas en Homero componían un sistema tan ligado y lógico que sólo podían ser el resultado de muchas generaciones de refinamiento. Esto significa que hay muchas oportunidades para la repetición de versos enteros, ya que el verso es tratado como un fórmula: y de hecho casi la tercera parte de los versos de la Iliada y la Odisea se repiten por lo menos una vez.

Si el poeta oral tiene a su disposición – o sea en su memoria – una cantidad de frases alternativas para cualquier concepto dado, de las cuales cada una posee un valor métrico levemente diferente y correspondiente a los intervalos principales que hay que llenar en el verso examétrico, una gran parte de su tarea, consistente en versificar en forma improvisada, se logra con un gasto mínimo de esfuerzo, y el poeta puede concentrarse en llenar el resto del verso con otras palabras, fórmulas o combinaciones de fórmulas, de modo de expresar sus propios contenidos significativos particulares.

Este grado de amplitud y economía no puede ser accidental; tampoco puede ser creación de un solo poeta. Ningún cantor podría construir un sistema tan rico en alternativas métricas y al mismo tiempo tan cuidadosamente despojado de variaciones no funcionales.

El sistema es tan amplio porque cantores individuales agregaron una nueva expresión aquí y allá, generación tras generación, a medida que la necesidad de sus contextos particulares lo requería.

Así, son formulares en Homero los valores métricos de las palabras, más bien que las palabras individuales en particular, y esta aparente restricción, como la impuesta por las frases fijas, era tal que podía ayudar a la composición rápida más bien que obstaculizarla. Su verso se construye con el mínimo de esfuerzo consciente.


  1. La tradición oral y el advenimiento de la escritura


Una consecuencia de la demostración de Parry es que cada verso en particular de los grandes poemas debe ser valorado teniendo en cuenta un lenguaje tradicional y formalizado y un contenido tradicional.

Algunos documentos sugieren que el alfabeto griego debe haberse desarrollado, sin duda en su origen para usos más esenciales, en una época anterior al año 725. Derivó por supuesto de la escritura fenicia, y tuvo que sufrir un cierto grado de adaptación, sobre todo en lo que respecta a determinados signos fenicios que se adoptaron para la representación de las vocales, no expresadas por letras separadas en la escritura semítica.
La escritura fenicia se había difundido ampliamente por lo menos desde comienzos del siglo XII.

Sin embargo, podemos estar seguros que la Iliada y la Odisea son poemas orales, creados de acuerdo con un sistema muy bien elaborado que se debilita rápidamente cuando el poeta empieza a componer por escrito; y que hay una repentina profusión de literatura indudablemente escrita, a partir de mediados del siglo VII en adelante, lo cual sugiere que la nueva práctica había invadido el campo literario no mucho antes.

El estudio de los poetas orales en Rusia y Yugoslavia realizado por Parry muestra que el enhebrado de temas, realizado con un buen grado de coherencia, no es cosa difícil para un poeta que trabaja de memoria con un amplio repertorio de canciones.


  1. El uso que hace el poeta oral de los temas establecidos


La poesía de Homero es mucho más compleja y mucho más pulida en sus detalles y estructura que la clase de poesía oral que podemos estudiar en las sociedades modernas.

Nuestro análisis de los temas más importantes sólo sirve para mostrar que la amplia estructura del poema no es difícil de dominar. Posee una cierta simplicidad que debe haber facilitado tanto la composición oral como la reproducción oral. Los temas principales mismos, deben haber ocurrido en otros poemas heroicos correspondientes a los siglos anteriores a Homero.
Los catálogos de guerreros, la abstención de un héroe crucial, la represión de un amotinamiento potencial, el duelo destinado a decidir todo el asunto, la mutilación de un enemigo interrumpida de alguna manera por los dioses: temas como estos no eran invención de Homero, ni siquiera quizás de los cantores de los cuales él los derivó inmediatamente, sino lugares comunes de la narración épica.

En la Iliada, predominan los temas típicamente guerreros. Tales temas se utilizan una y otra vez, expresados por medio de giros formulares diferentes o combinaciones distintas de tales giros, y decorados de tiempo en tiempo con detalles nuevos.

Los temas estandarizados no tienen por qué expresarse necesariamente en un lenguaje estandarizado o formular. La utilización particular de un tema puede requerir que se emplee un lenguaje especial, o que se varíen o adapten fórmulas establecidas. Es natural que ciertos temas limitados, como la difusión del pánico en un ejército y su puesta en fuga precipitada, tiendan a expresarse con las mismas palabras, de modo que encontramos versos y pasajes repetidos.

Puede confiarse en que el cantor habilidoso, mediante su combinación de temas y lenguaje formular con muchos toques nuevos de su propia cosecha, produzca un pasaje que resulte enteramente satisfactorio y que no parezca trillado y de segunda mano. Este es el método formular; y este es el modo en que puede haberse construido toda la Iliada y también la Odisea.


  1. Originalidad y método formular


El uso de epítetos decorativos convencionales constituye una parte esencial del estilo épico griego.

Esta tendencia a describir a los individuos en términos genéricos, implica una cierta manera de mirar las cosas: una manera simplificada, sintética.

El factor determinante para cada lugar era la significación, no el metro.

La individualidad de los personajes humanos o divinos se traduce en Homero por sus acciones y reacciones, y no depende exclusivamente ni siquiera principalmente de los epítetos estandarizados que se les aplican.

La originalidad de Homero no residía en la elección de epítetos o expresiones especialmente apropiados, sino, por una parte, en la concepción y escala del poema en su conjunto, y por otra parte en el tratamiento coherentemente fluido y extremadamente hábil de la fraseología tradicional, algo no fácil de lograr.



  1. El estudio comparativo de la épica oral en Yugoslavia

En la épica oral de la Yugoslavia moderna se observa la misma tendencia al uso genérico de epítetos.

Milman Parry comenzó en 1933 a hacer una colección sistemática y amplia de registros fonográficos de los cantores orales yugoslavos, llamados guslari.
Es incuestionable que existen muchas cosas en común entre los poemas homéricos y los servio-croatas. Estos últimos son orales, y los cantan poetas iletrados. Hablan de las hazañas de héroes, de mortíferas querellas y luchas por mujeres y de las continuas actividades de guerrillas contra los turcos desde antes de la batalla de Kosovo.
Hay mucha repetición de versos o mitades de versos y mucha utilización de temas estandarizados. Es muy notable el uso del epíteto fijo.

El gran valor del estudio detallado de la poesía épica yugoslava no consiste en las similitudes temáticas, sino en todo el método y procedimiento del cantor oral.

Una importante lección que se extrae de la experiencia práctica de Parry es que la intervención de la escritura destruye la virtud de un poeta oral.

Las canciones yugoslavas son rítmicamente mucho más libres que la épica homérica, así como también una estructura formular más libre; y su ritmo se halla probablemente vinculado en forma más estrecha con su acompañamiento musical. Así, existe mucha más oportunidad de variación verbal en el proceso de transmisión de un cantor a otro.

Otra diferencia que existe entre los aoidós y los guslari, es que en los primeros eran fundamentalmente poetas orales creadores mientras que los últimos son sobre todo, no creadores y reproductivos (las canciones que cantan las han aprendido de otros cantores).



En fin de cuentas permanece en pie este punto importante: que la Iliada y la Odisea son en esencia poesía oral, el producto final de una larga tradición de canciones improvisadas por cantores iletrados pero extremadamente hábiles. Los cantores yugoslavos resultan muy útiles para comprender esta clase de tradición, siempre que se tengan en cuenta sus limitaciones.



G. S. KIRK – Los poemas de Homero





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